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Thursday, March 27, 2008

Colombia: Carta de protesta a Álvaro Uribe

Carta de protesta a Álvaro Uribe
22 organizaciones de derechos humanos internacionales le enviaron una carta al presidente Alvaro Uribe Vélez, pidiéndole que combata la nueva ola de violencia contra organizaciones sociales y líderes sindicales.
Fecha: 03/26/2008 -
22 organizaciones de derechos humanos internacionales, entre las que se encuentran Human Rights Watch, Human Rights First, Latin America Working Group, Center for Justice and International Law y Amnistía Internacional, enviaron una carta al presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez para rechazar la ola de violencia y amenazas que han afectado a sindicalistas, organizaciones defensoras de derechos humanos, y líderes sociales.

En la carta acusan al asesor presidencial José Obdulio Gaviria de haber creado un clima de intolerancia política y de violencia, al afirmar que la marcha del pasado 6 de marzo, en homenaje a las víctimas del paramilitarismo y crímenes de estado, era convocada y apoyada por las Farc y sus colaboradores. Un día después de que Gaviria se pronunciara de esta manera, un grupo paramilitar en rearme comenzó a emitir una amenaza en contra de la marcha, sus organizadores e instituciones que apoyaron esta iniciativa. Unos días después, algunos de los líderes que estaban vinculados a la marcha fueron víctimas de atentados o asesinados.

En la carta, firmada por esta coalición de organizaciones internacionales, manifiestan que los comentarios de Gaviria son dañinos y han contribuido a estigmatizar el trabajo legítimo de miles de defensores de derechos humanos, sindicalistas, y víctimas.
Una copia de esta carta ha sido enviada también al gobierno de los Estados Unidos, que está presionando al Congreso de este país para que ratifiquen el Tratado de Libre Comercio [TLC] con Colombia. Justamente, una de las críticas que han hecho algunos senadores de oposición a la ratificación de este tratado ha sido el tema de las garantías y el respeto por los derechos de los trabajadores, en especial de los trabajadores sindicalistas.

A continuación Semana.com reproduce un fragmento de la carta traducida al español:

Marzo 25, 2008

S.E. Alvaro Uribe Vélez
Presidente de la República
Bogotá, Colombia

Estimado Presidente Uribe:

Escribimos esta carta para expresar nuestra profunda preocupación por la ola reciente de amenazas, ataques y asesinatos de defensores de derechos humanos y sindicalistas vinculados a la marcha del 6 de marzo en contra de los crímenes de estado y el paramilitarismo. Le pedimos que adopte medidas urgentes y efectivas para frenar esta violencia.........

Esta serie de amenazas y actos de violencia dejan muchas dudas frente a la efectividad del proceso de desarme y desmovilización de las estructuras paramilitares. De hecho, la Organización de Estados Americanos ha reportado que 22 grupos armados vinculados al paramilitarismo siguen activos en distintas zonas del país .

Estamos especialmente preocupados por el hecho de que las amenazas y ataques a estas organizaciones y líderes, empezaron a presentarse justo después de que el asesor presidencial José Obdulio Gaviria hiciera una serie de acusaciones públicas en contra de los organizadores de la marcha del 6 de marzo. ..........................En su última declaración, el señor Gaviria sugiere que el señor Cepeda es prácticamente, un miembro de las Farc. Esta acusación es particularmente escandalosa, luego de los ataques y amenazas de los últimos días......

Le pedimos que combata esta ola de violencia a través de las siguientes acciones:

1. Descalificando, en público y ante los medios de comunicación, las acusaciones y declaraciones del señor Gaviria y otros, relacionando a los organizadores de la protesta del 6 de marzo con la guerrilla de las Farc, reafirmando el apoyo y protección de su gobierno al trabajo legítimo que hacen los defensores de derechos humanos y sindicalistas, y asegurándose que no volverán a hacerse declaraciones incendiarias por miembros del gobierno.

2. Empezar una pronta investigación, imparcial y comprensiva sobre los recientes asesinatos, amenazas y ataques. Es de vital importancia que si se comprueba que detrás de estos crímenes están involucrados excombatientes desmovilizados, que se les retiren sus beneficios y se tomen acciones decisivas para desmantelar a estos grupos y sus vínculos con agentes del estado, como lo ha recomendado Naciones Unidas.

3. Disponer de medidas de seguridad especiales para proteger a los individuos que han sido amenazados........

Gracias por su atención a este asunto urgente,

Sinceramente,

Andrew Hudson
Human Rights Defenders Program
Human Rights First

José Miguel Vivanco
Americas Director
Human Rights Watch

Renata Rendón
Advocacy Director for the Americas
Amnesty International USA

Kenneth H. Bacon
President
Refugees International

John Arthur Nunes
President and CEO
Lutheran World Relief

Joy Olson
Executive Director
Gimena Sánchez-Garzoli
Senior Associate for Colombia and Haiti
Washington Office on Latin America

James R. Stormes, S.J.
Secretary, Social and International Ministries
Jesuit Conference
Lisa Haugaard
Executive Director
Latin America Working Group

Adam Isacson
Director of Programs
Center for International Policy

Robert Guitteau Jr.
Interim Director
US Office on Colombia

Heather Hanson
Director of Public Affairs
Mercy Corps

Mark Harrison
Director, Peace with Justice
United Methodist Church, General Board of Church and Society

Monika Kalra Varma
Director
Robert F. Kennedy Memorial Center for Human Rights

Viviana Krsticevic
Executive Director
Center for Justice and International Law (CEJIL)

Joe Volk
Executive Secretary
Friends Committee on National Legislation

Melinda St. Louis
Executive Director
Witness for Peace

Bert Lobe
Executive Director
Mennonite Central Committee

Rick Ufford-Chase
Executive Director
Presbyterian Peace Fellowship

Charo Mina-Rojas
AFRODES USA

T. Michael McNulty, SJ
Justice and Peace Director
Conference of Major Superiors of Men

Cristina Espinel
Director
Colombia Human Rights Committee, Washington DC

Phil Jones
Director
Church of the Brethren Witness/Washington Office

Tuesday, February 26, 2008

Revista "Polemizando" habla con Jorge Enrique Robledo (PAD)

¡Hooola!
Quisiera compartir contigo/con Usted(es) una entrevista que me llegó hace unos días y que me parece presentar un análisis bien refleccionado de la situación de nuestra querida Colombia y del TLC con los Estados Unidos. Se trata de oponer el "libre comercio" donde sea; es puramente otra forma de colonialismo. Suiza no tiene colonias, pero aquí en Suiza beneficiamos demasiado de la explotación de las comunidades marginalizadas y de la naturaleza en el así llamado "Tercer Mundo".
Me interesa tu/su reacción.

***
JORGE ENRIQUE ROBLEDO RESPONDE A "POLEMIZANDO"


Revista "Polemizando", 20 de febrero de 2008


Jorge Enrique Robledo del Polo Democrático Alternativo es considerado uno de los mejores senadores de Colombia, se ha caracterizado por su combate contra la firma del TLC con Estados Unidos, en esta entrevista responde para Polemizando su posición frente al TLC y frente a la candidatura presidencial del Polo en el 2010.

Polemizando: ¿Por qué se opone el Polo a la firma del TLC con Estados Unidos?
Jorge Enrique Robledo: El Polo consagra en su Ideario de Unidad –que es su programa– la oposición al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Nos oponemos no porque sean negocios internacionales o porque sea un tratado con Estados Unidos, como dicen nuestros calumniadores de cabecera. Lo que rechazamos es un mal negocio, un mal tratado para Colombia. Como dice Stiglitz, «es mejor no tener tratado que tener un mal tratado». Es una alianza de mula y jinete donde Colombia es la mula. Luego de 18 años de aplicación del «libre comercio» en el país –que empezó en 1990 con el gobierno de César Gaviria– , hay pruebas de sobra de los daños que esta política le ha provocado al común de los colombianos; y el TLC hará irreversibles esas medidas e introducirá otras nuevas en la misma dirección. El TLC condena a Colombia a la pobreza y la miseria para siempre, porque convierte a Colombia en una especie de colonia de Estados Unidos.
P: ¿Cómo se manifiesta esa oposición al TLC en Colombia?
JER: De muchas maneras. Todas las organizaciones representativas de los trabajadores, el campesinado, los indígenas, los afrodecendientes y el estudiantado, las ONG, entre otras, se han movilizado contra el TLC. No recuerdo una movilización más amplia y sostenida en el tiempo en contra de una política económica estratégica en Colombia. Y al Polo le cabe el honor de haber jugado un papel de gran importancia en esta lucha decisiva para la suerte del país, lucha en el que se ha mejorado mucho la comprensión entre los colombianos de por qué hay que oponerse a las políticas imperialistas y que nos permitió explicarles a muchos colombianos por qué nuestra propuesta es de unidad nacional, en la que cabe todo el pueblo, hasta el empresariado que no deriva sus ganancias de hacer negocios contra el progreso nacional.
P: ¿Qué propone el Polo como alternativa al TLC?
JER: Colombia debe relacionarse con todos los países del mundo, y con Estados Unidos, por supuesto. No se trata de aislarnos. Pero con relaciones en las que primen los derechos soberanos de cada país, de manera que se den intercambios con respeto mutuo y beneficio recíproco. Y esos negocios internacionales no deben sacrificar el aparato productivo industrial y agropecuario colombiano ni el mercado interno nacional, porque sin el desarrollo de estos no es posible romper las cadenas de la pobreza. No estamos inventando nada. Lo que proponemos fue lo que hicieron los países desarrollados para construir sus economías. Lo que pasa es que Estados Unidos quiere aplicarnos la lógica muy común del que sube por la escalera y le pega una patada a esta para que nadie pueda subir detrás. Y en cuanto a los procesos de integración con otros países –y recordemos que el TLC no integra sino que anexa a Estados Unidos–, estamos por privilegiarla con los países latinoamericanos, con los que nos unen condiciones económicas que facilitan que no sean intercambios en los que los peces grandes, las transnacionales, se comen a los chicos.
P: ¿Piensa usted que con la elección de un presidente demócrata en Estados Unidos las cosas serán diferentes frente al TLC?
JER: No creo. El «libre comercio» es una política bipartidista, estatal, del imperio. Incluso el Alca, que es el antecedente del TLC y era igual de pernicioso, fue una propuesta de Clinton. Es cierto que en el Partido Demócrata se expresan opiniones en contra del «libre comercio», porque este le sirve a los monopolios pero daña al pueblo estadounidense, pero lo histórico es que en ese partido han prevalecido los intereses de las transnacionales gringas. Claro que si la crisis económica de Estados Unidos se convierte en un gran desastre, como puede suceder, otras cosas pueden pasar, pues allí crece la idea hasta entre los republicanos, y con razón, de que esa crisis tiene mucho que ver con el «libre comercio». Pero también es cierto que la oposición del Partido Demócrata al TLC con Colombia tiene que ver los horrores de la violencia en el país, en especial contra los sindicalistas, y con las muchas relaciones del gobierno de Álvaro Uribe, que éste no ha podido explicar satisfactoriamente, con el paramilitarismo. Entonces, esto podría llevar a que solo se le conceda TLC a Colombia luego de Uribe. Pero ello solo se sabrá después de las elecciones presidenciales, porque ya no hay duda de que, de ninguna manera, habrá tratado antes de finalizar esas votaciones.
P: ¿De qué manera los polistas del exterior pueden ayudar en esa lucha contra el TLC?
JER: Voy ha decir algo con franqueza, que espero no se malinterprete. Los colombianos con convicciones democráticas que viven en el exterior siempre se han expresado de muchas maneras contra los horrores de la violencia y las violaciones de los derechos humanos en el país. Pero tengo la impresión de que no han sido igual de activos para hablar de los problemas sociales y económicos de Colombia, que son gravísimos.
Espero que este debate al TLC sirva para interesar a muchos compatriotas en este aspecto de la vida nacional. Porque con franqueza le digo que si toda lucha armada cesara mañana en Colombia, y ojalá así fuera, el país seguiría siendo un infierno para los millones de compatriotas que sufren por la pobreza y la miseria, la falta de salud y educación, etc., etc., etc. Si esto se entiende, estoy seguro de que la enorme creatividad de nuestros compatriotas en el exterior encontrará muchas maneras de contribuir a la lucha contra el «libre comercio» y por la defensa de la soberanía, la producción, el trabajo y la democracia auténtica en Colombia, logros sin los cuales no podrán resolverse los problemas nacionales.

P: Hablando de candidaturas presidenciales, ya hay dos dirigentes del Polo lanzados como precandidatos presidenciales, Petro y Garzón. ¿Cuál será la posición de su grupo al respecto?
JER: Esperamos que Carlos Gaviria presente su nombre al partido como precandidato y que el Polo lo escoja como su candidato. La muchas virtudes de Carlos Gaviria, que constituyen un excelente ejemplo de lo que la izquierda tiene para ofrecerle al país, más el fenómeno político que representa por haber obtenido dos millones seiscientos mil votos en las elecciones, me dice que es nuestro mejor candidato para derrotar –sí, para derrotar– a cualquier nombre que presente el uribismo o cualquiera otra fuerza. De Gaviria resalto también su naturaleza de hombre de partido, es decir, de persona que presenta sus aspiraciones, pero lo hace con la fuerte convicción de que ellas deben ser compatibles con el desarrollo de un fuerte partido de la izquierda democrática, organizado y serio, que apunte a producirle profundas transformaciones a este país. Y Carlos tiene otra virtud que espero sea de todo los del Polo: es un convencido de la importancia de cuidar la unidad del partido, y de cuidarla, como es obvio, sobre la base de respetar el programa y los estatutos que permitieron que la izquierda democrática colombiana se uniera y se convirtiera en opción de triunfo, tal y como lo logró en la alcaldía de Bogotá, donde en torno a Samuel, un candidato del Polo, pudimos unir a muchos bogotanos de otros sectores.
P: ¿Será Robledo candidato presidencial?
JER: Tengo claro que no le sacaré el cuerpo a ninguna responsabilidad que me toque asumir. Pero sería un error de mi parte promover mis aspiraciones –por legítimas que puedan presentarse– en contra de las conveniencias del partido. Yo soy un hombre de partido. Y todo me dice que lo que más le conviene hoy al Polo, y al país, es la candidatura presidencial de Gaviria. Luego aspiro a estar ahí, trabajando duro para que salga adelante.
P: Cada vez que un dirigente del Polo se lanza como precandidato amenaza con salirse del Polo, ¿cree usted que el Polo tendrá un candidato único en el 2010?
JER: Precisemos. Estoy seguro de que cuando Gaviria presente su nombre, no lo hará amenazando con dividir al Polo. Él sabe muy bien la importancia de la unidad del Polo. Es más: su nombre jugó un papel fundamental para que el PDI y Alternativa Democrática le dieran origen al Polo Democrático Alternativo. De otro lado, espero que el Polo tenga un solo candidato en 2010, porque espero que nadie tramite candidaturas contra la unidad del partido ni contra de los estatutos y el programa que le dieron base a su unidad, programa del que se deduce que nuestras propuestas no son compatibles con las de Álvaro Uribe.
Hagamos votos para que no se tramiten aspiraciones tras la infamia de que el Polo no tiene una posición clara frente a la lucha armada y el secuestro, porque sí la tiene, como lo sabemos los polistas, y porque ello les sirve a las fuerzas de la derecha uribista, que quieren un Polo sometido a sus designios o dividido. Para mí es claro que cuando esa derecha nos ataca por lo que No somos, lo hace porque no se atreve a contradecir lo que Sí somos, pues ello los obligaría a defender el régimen socialmente inicuo que destroza a Colombia.
Pero soy optimista en que el Polo se va a mantener unido, y cuente que haremos todo lo que esté a nuestro alcance por mantener esa unidad.
****
Ver más en http://www.moir.org.co/?q=node/523

Monday, February 25, 2008

Colombia: país peligrosísimo para sindicalistas

¡Hooola!
Aquí quiero compartir contigo / con Usted(es) un informe sobre encuentros de representantes de sindicatos con el gobierno colombiano que me llegó ayer, 24 de febrero de 2008:

***
El presidente colombiano Uribe confirma temores de los sindicatos de EE. UU.


Daniel Kovalik

http://www.sinaltrainal.org/index.php?option=com_content&task=view&id=208&Itemid=1

La semana pasada, la AFL-CIO envió una delegación de sindicalistas, incluyendo a representantes de United Steelworkers, a Colombia, Sudamérica, el país más peligroso del mundo para los sindicalistas, con el objetivo de llevar a cabo una investigación. Alrededor de 2.300 sindicalistas han sido asesinados en Colombia desde 1991, y 470 desde que el actual presidente, Álvaro Uribe, asumió en 2002. Cinco han sido asesinados en lo que va del año.

Asistí como integrante de esta delegación en representación de USW, nos reunimos con numerosos sindicalistas, representantes del congreso colombiano, la ILO, el Tribunal Constitucional de Colombia, el Fiscal General Mario Iguarán y el Presidente Uribe para indagar acerca de la continua violencia que se ejerce contra los sindicalistas en este país.

Nuestra reunión con el Presidente Uribe alcanzó un punto de tensión cuando mencioné nuestra preocupación colectiva por la cultura antisindical que reina en las fuerzas armadas, en las empresas e incluso en el gobierno de Colombia; una cultura que tilda de "guerrilleros" o "terroristas" a aquellos trabajadores que intentan organizarse y ejercer sus derechos sindicales. En un país en el que las fuerzas armadas colombianas, en unión con organizaciones paramilitares de la derecha, libran una batalla contra la guerrilla, tales denominaciones ponen en peligro la vida de estos trabajadores.

Para ejemplificar el estigma que pesa sobre los sindicalistas, le conté al Presidente Uribe acerca de una conversación que tuve con un coronel de la Brigada 18 del Ejército colombiano poco después de que su Brigada matara a balazos a tres líderes sindicales cerca de Saravena en agosto de 2004. El Coronel Medina de la Brigada 18 me dijo en aquel entonces que él sabía que su deber era proteger a los sindicalistas de la misma forma que al resto de los ciudadanos. Sin embargo, afirmó que, en realidad, muchos de los sindicalistas eran guerrilleros; una afirmación como esta, si bien es falsa, logra que los sindicalistas se conviertan en un blanco para los ataques de las fuerzas armadas.

El Presidente Uribe me contestó que todos los meses se reúne con sindicalistas y que muchos de ellos son de buen corazón. Sin embargo, al igual que el coronel, continuó su discurso con un significativo "pero". Y agregó que, como estudiante (seguramente décadas atrás), se enteró de que una de las tácticas de los guerrilleros consistía en infiltrarse en el movimiento sindical y estudiantil y en la prensa.

Luego, Uribe aseveró que, de hecho, los tres sindicalistas que murieron cerca de Saravena en 2004 eran guerrilleros que tenían relación con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). No estuve de acuerdo con el Presidente y señalé que, después de investigar, su propio fiscal general había llegado a la conclusión de que esta afirmación era falsa y de que, en realidad, la Brigada 18 les había colocado armas a los sindicalistas para que pareciera que habían muerto como rebeldes en un enfrentamiento armado. Uribe me respondió que él había ido a Saravena personalmente y que miembros de la comunidad le habían asegurado que las tres víctimas eran, en efecto, miembros del ELN.

De modo que, en base a un rumor, sin ninguna prueba y haciendo caso omiso de las conclusiones de su propio fiscal general, el presidente sostiene que estas tres personas eran "terroristas".

Lamentablemente, esta aseveración no puede atribuirse a un lapsus del Presidente Uribe, quien ya ha realizado este tipo de declaraciones peligrosas en ocasiones anteriores. Como cuando en declaraciones a El Tiempo, el periódico líder de Colombia, al hablar acerca de dos sindicalistas que murieron el año pasado, dijo que el incidente se debió a que uno de ellos era un "terrorista". Una vez más, resultó imposible confirmar esta versión.

Además, los grupos defensores de los derechos humanos, junto con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, han desmentido la colaboración entre sindicatos y guerrilleros y han llegado a la conclusión de que, en Colombia, los sindicalistas son asesinados no porque estén vinculados a alguna organización ilegal, sino por el solo hecho de ser lo que son.

Al fin y al cabo, los comentarios de Uribe aclararon por qué continúan las muertes de los sindicalistas y por qué menos del 3 por ciento de los cientos de asesinatos de sindicalistas han sido llevados a juicio: por el estigma de que son objeto los sindicalistas por parte de las personas que ocupan los puestos más altos en el gobierno colombiano, incluyendo al Presidente.

Mientras se encontraba en Colombia, la delegación de la AFL-CIO también se reunió con representantes de diversos sindicatos y delegaciones sindicales. Los sindicalistas con los que nos reunimos, al igual que los numerosos representantes del Congreso, coincidieron en que, en Colombia, los sindicatos están desapareciendo. Esto se debe, por un lado, a la evidente violencia antisindical y, por otro, a la agresión legal del Presidente Uribe, que ha dejado a menos del 1 por ciento de la fuerza laboral el derecho legal a participar en negociaciones colectivas.

Este es el país con el que Bush quiere firmar un Tratado de Libre Comercio. Insiste en que el Congreso apruebe el acuerdo, ya que, en los últimos años, ha disminuido el número de sindicalistas que han muerto. Se ignora el hecho de que las cifras aún son altas, al menos lo suficiente como para que Colombia siga siendo el país más peligroso del mundo para los sindicalistas. También se ignora el hecho de que, después de años de violencia y legislación antisindicales, simplemente hay menos sindicalistas que asesinar.

El Congreso de EE. UU. debe seguir resistiendo la tentación de recompensar al gobierno de Uribe con un Tratado de Libre Comercio. Literalmente, las vidas de los sindicalistas en Colombia dependen de ello.
***