Showing posts with label Jorge Enrique Robledo. Show all posts
Showing posts with label Jorge Enrique Robledo. Show all posts

Thursday, October 30, 2008

Colombia: falsedades sobre las poblaciones y la tierra indígena - hechos y cifras

¡Hooola!
Aquí comparto contigo, con Usted(es), algunas informaciones de trasfondo al presente conflicto entre el gobierno de Alvaro Uribe y las comunidades indígenas. Me han llegado de una fuente Bogotana de muy buena fé.
Nos importa dar a conocer lo que sigue, ya que los medios de comunicación "oficiales" no lo hacen.

*****

[Primer artículo:]

QUE CESEN LAS FALSEDADES SOBRE LA TIERRA INDÍGENA

El gobierno falsea las cifras de la tierra que poseen. Muchas de las áreas que poseen no pueden explotarse. Lo que predomina entre ellos es el minifundio

Declaración del Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 21 de octubre de 2008.

Luego de la feroz represión de la que fueron víctimas los indígenas colombianos, y en especial los caucanos, el gobierno nacional se ha dedicado a tergiversar la información en contra de estos compatriotas. Además de relacionarlos con la guerrilla, relación que las autoridades indígenas colombianas han rechazado desde hace años en todos los tonos, el ministro de Agricultura y el propio presidente Álvaro Uribe han salido a desinformar sobre la cantidad de tierras que poseen los indígenas, casi que presentándolos como latifundistas.
La manipulación de la estadística es evidente. Han ocultado que muchas de las tierras que poseen las comunidades indígenas no son cultivables, por ser parques naturales, páramos, desiertos o carecer de las calidades agrológicas adecuadas. Además, han contrastado a los indígenas y a las tierras que poseen con el total de los habitantes del país o los departamentos, cuando deben compararse no con la totalidad sino con los que viven en las zonas rurales.
De las 31.2 millones de hectáreas tituladas a los resguardos indígenas, 24.7 millones (79 por ciento) quedan en la Amazonia y la Orinoquia, territorios que por muchas razones no son parte de la producción agropecuaria del país y en el que habitan apenas 71 mil indígenas, el 5% del total de Colombia. Y como otras muchas tierras están en páramos, desiertos como el de La Guajira y zonas que no son habitables, lo cierto es que los 1.41 millones de indígenas colombianos apenas poseen 3.12 millones de hectáreas de tierras utilizables, lo que da menos de tres hectáreas por persona. La verdad es que los indígenas son el 14.2 por ciento de la población rural del país, pero poseen el 6.8 por ciento de las tierras con vocación agropecuaria del país.
La manipulación sobre las tierras del Cauca también ha sido descarada: Andrés Felipe Arias ha dicho que los 320 mil indígenas son el 26 por ciento de todos los habitantes del Cauca, pero que poseen el 30 por ciento de las tierras, ocultando que representan el 43 por ciento de los caucanos que viven en las áreas rurales, que es con quienes habría que compararlos.
Cualquiera que conozca las zonas indígenas colombianas, tendrá que reconocer que en ellas predominan el minifundio, el desempleo y la pobreza.
La solución del problema indígena colombiano, porque así lo nieguen hay un problema indígena en el país, no puede partir de mentiras. Tiene que empezar por las cifras que en buena medida lo explican. Y que a partir de esos datos se le encuentren salidas, las cuales deben tener también como criterio la existencia de una economía rural de tipo dual: con empresarios y obreros agrícolas con derechos, de una parte, y con campesinos e indígenas, de la otra, de manera que se construya un agro próspero que les sirva a todos los colombianos.
Escuche las intervenciones utilizando los siguientes vínculos:
Con cifras amañadas nuevamente el gobierno les niega los derechos a los indígenas de Colombia
Que el ministro de la Desprotección Social muestre las gestiones tendientes a encontrarle solución al paro de los corteros

******

[Segundo artículo:]

¿POR QUÉ QUIEREN EXTERMINAR A LOS INDÍGENAS?

Aurelio Suárez Montoya, La Tarde, Pereira, 21 de octubre de 2008

En medio de la grave crisis cafetera de la década de los noventa, con ocasión de una de las muchas marchas que se llevaron a cabo, las autoridades civiles y militares de entonces convocaron a un Consejo de Seguridad a los organizadores de la protesta. La principal preocupación policiva era que se sabía que “iban a venir indígenas”. De igual modo, la opinión recuerda el indigno trato que las autoridades de Risaralda, representadas por la presente viceministra de Cultura y una senadora actual de Cambio Radical, le dieron a un paro de la comunidad embera. Fueron maltratados y cercados por sed, hambre y enfermedad y, como ya es hábito, acusados de ser instrumentos de la subversión “para desestabilizar” al establecimiento.
Estos hechos, repetidos innumerables veces y en casi todas las regiones del país, demuestran una conducta general de las clases dirigentes del país de discriminación y arbitrariedad contra los indígenas colombianos. La máxima muestra de dicha actitud fue el discurso del Presidente Uribe en Quetame el sábado pasado cuando en forma mordaz, impropia de un mandatario, quiso “matonear” ante la opinión, prevalido del poder de los medios oficiales, a las comunidades nasas y paeces que están movilizadas hace una semana por justas razones
A Uribe le parece que los indígenas tienen mucha tierra para ser tan pocos. Sería bueno también hacer la cuenta de sus propiedades conocidas. ¿Es el ciudadano Álvaro Uribe, propietario del latifundio El Ubérrimo en Córdoba, con 2.000 hectáreas en las mejores tierras del valle del río Sinú; socio de la hacienda Guacharacas (de la parte de la ribera derecha del río Nus, Semana, octubre 2007) y con propiedad en el oriente antioqueño, el área rural de mayor valorización del país, el llamado a reclamar equidad? ¿Desconoce el presidente que el problema de la distribución radica en que el 0,4% de los propietarios posee el 65% de la tierra hábil para agricultura y ganadería en Colombia, con predios superiores a 5.000 hectáreas en promedio, y no a la concentración de selvas y tierras inhóspitas en territorios de huitotos, Nukak Maku y koguis de la Sierra Nevada?
Y no sólo eso. ¿Tiene autoridad para reclamar equidad en la tenencia quien ha sido remiso a la recuperación efectiva de las buenas tierras usurpadas por los paramilitares, que acorde con fuentes oficiales pasan de tres y medio millones de hectáreas, y apenas la acción oficial ha redimido menos del 1% de tal monto? Relacionado con ello está precisamente el incumplimiento de los acuerdos firmados con la comunidad Nasa, incluido uno del 13 de septiembre de 2005, por los cuales el Estado se comprometió, según fallo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a restituir 15.000 hectáreas como compensación de la masacre del Nilo, en diciembre de 1991 donde murieron 20 indígenas, incluidos mujeres y niños.
Las reclamaciones indígenas tienen que ver además con la carencia de más de 400.000 de ellos de tierras aptas para cultivar. También se denuncia el asesinato en la impunidad, en los últimos seis años, de 1.253 indios y el desplazamiento forzado de sus territorios de por lo menos 54.000, lo cual ha puesto a 18 pueblos en riesgo de desaparición. Así mismo, la protesta está exigiendo la consulta masiva y obligatoria que sobre leyes como la Forestal o el Estatuto Rural, acorde con el Convenio 169 de la OIT, debe hacérseles y que ha sido desconocida por el gobierno. Por esa razón se cayó la primera de estas leyes y debe declararse inexequible la segunda, de acuerdo con la Procuraduría.
Contrario a lo que dice la columnista María Isabel Rueda, quien no cumple con la Constitución y la Ley es el Estado respecto a los pueblos indígenas, tienen protección y circunscripción especial por su carácter de minoría étnica. Tal convenio hace parte del bloque de constitucionalidad y Uribe lo sabe y es por eso que ordena comprar “a lo que valga” las tierras exigidas, vale aclarar que no es por magnanimidad.
A los indígenas los quieren exterminar y se les da trato de parias, además [del interés de] desposeerlos de sus territorios y de las riquezas naturales que allí existen, por una razón política: porque con su ejemplo y su Minga enseñan al resto a defender con organización, dignidad y firmeza sus derechos. Un mal ejemplo que puede cundir, muy grave en una dictadura cuyo montaje se va consolidando paulatinamente en Colombia. Son, en últimas, una de las antítesis sociales del proyecto uribista, contraria a él, son un contrafuerte de la Resistencia Civil.
*****
¡Paz – y justicia social!

Tuesday, February 26, 2008

Revista "Polemizando" habla con Jorge Enrique Robledo (PAD)

¡Hooola!
Quisiera compartir contigo/con Usted(es) una entrevista que me llegó hace unos días y que me parece presentar un análisis bien refleccionado de la situación de nuestra querida Colombia y del TLC con los Estados Unidos. Se trata de oponer el "libre comercio" donde sea; es puramente otra forma de colonialismo. Suiza no tiene colonias, pero aquí en Suiza beneficiamos demasiado de la explotación de las comunidades marginalizadas y de la naturaleza en el así llamado "Tercer Mundo".
Me interesa tu/su reacción.

***
JORGE ENRIQUE ROBLEDO RESPONDE A "POLEMIZANDO"


Revista "Polemizando", 20 de febrero de 2008


Jorge Enrique Robledo del Polo Democrático Alternativo es considerado uno de los mejores senadores de Colombia, se ha caracterizado por su combate contra la firma del TLC con Estados Unidos, en esta entrevista responde para Polemizando su posición frente al TLC y frente a la candidatura presidencial del Polo en el 2010.

Polemizando: ¿Por qué se opone el Polo a la firma del TLC con Estados Unidos?
Jorge Enrique Robledo: El Polo consagra en su Ideario de Unidad –que es su programa– la oposición al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Nos oponemos no porque sean negocios internacionales o porque sea un tratado con Estados Unidos, como dicen nuestros calumniadores de cabecera. Lo que rechazamos es un mal negocio, un mal tratado para Colombia. Como dice Stiglitz, «es mejor no tener tratado que tener un mal tratado». Es una alianza de mula y jinete donde Colombia es la mula. Luego de 18 años de aplicación del «libre comercio» en el país –que empezó en 1990 con el gobierno de César Gaviria– , hay pruebas de sobra de los daños que esta política le ha provocado al común de los colombianos; y el TLC hará irreversibles esas medidas e introducirá otras nuevas en la misma dirección. El TLC condena a Colombia a la pobreza y la miseria para siempre, porque convierte a Colombia en una especie de colonia de Estados Unidos.
P: ¿Cómo se manifiesta esa oposición al TLC en Colombia?
JER: De muchas maneras. Todas las organizaciones representativas de los trabajadores, el campesinado, los indígenas, los afrodecendientes y el estudiantado, las ONG, entre otras, se han movilizado contra el TLC. No recuerdo una movilización más amplia y sostenida en el tiempo en contra de una política económica estratégica en Colombia. Y al Polo le cabe el honor de haber jugado un papel de gran importancia en esta lucha decisiva para la suerte del país, lucha en el que se ha mejorado mucho la comprensión entre los colombianos de por qué hay que oponerse a las políticas imperialistas y que nos permitió explicarles a muchos colombianos por qué nuestra propuesta es de unidad nacional, en la que cabe todo el pueblo, hasta el empresariado que no deriva sus ganancias de hacer negocios contra el progreso nacional.
P: ¿Qué propone el Polo como alternativa al TLC?
JER: Colombia debe relacionarse con todos los países del mundo, y con Estados Unidos, por supuesto. No se trata de aislarnos. Pero con relaciones en las que primen los derechos soberanos de cada país, de manera que se den intercambios con respeto mutuo y beneficio recíproco. Y esos negocios internacionales no deben sacrificar el aparato productivo industrial y agropecuario colombiano ni el mercado interno nacional, porque sin el desarrollo de estos no es posible romper las cadenas de la pobreza. No estamos inventando nada. Lo que proponemos fue lo que hicieron los países desarrollados para construir sus economías. Lo que pasa es que Estados Unidos quiere aplicarnos la lógica muy común del que sube por la escalera y le pega una patada a esta para que nadie pueda subir detrás. Y en cuanto a los procesos de integración con otros países –y recordemos que el TLC no integra sino que anexa a Estados Unidos–, estamos por privilegiarla con los países latinoamericanos, con los que nos unen condiciones económicas que facilitan que no sean intercambios en los que los peces grandes, las transnacionales, se comen a los chicos.
P: ¿Piensa usted que con la elección de un presidente demócrata en Estados Unidos las cosas serán diferentes frente al TLC?
JER: No creo. El «libre comercio» es una política bipartidista, estatal, del imperio. Incluso el Alca, que es el antecedente del TLC y era igual de pernicioso, fue una propuesta de Clinton. Es cierto que en el Partido Demócrata se expresan opiniones en contra del «libre comercio», porque este le sirve a los monopolios pero daña al pueblo estadounidense, pero lo histórico es que en ese partido han prevalecido los intereses de las transnacionales gringas. Claro que si la crisis económica de Estados Unidos se convierte en un gran desastre, como puede suceder, otras cosas pueden pasar, pues allí crece la idea hasta entre los republicanos, y con razón, de que esa crisis tiene mucho que ver con el «libre comercio». Pero también es cierto que la oposición del Partido Demócrata al TLC con Colombia tiene que ver los horrores de la violencia en el país, en especial contra los sindicalistas, y con las muchas relaciones del gobierno de Álvaro Uribe, que éste no ha podido explicar satisfactoriamente, con el paramilitarismo. Entonces, esto podría llevar a que solo se le conceda TLC a Colombia luego de Uribe. Pero ello solo se sabrá después de las elecciones presidenciales, porque ya no hay duda de que, de ninguna manera, habrá tratado antes de finalizar esas votaciones.
P: ¿De qué manera los polistas del exterior pueden ayudar en esa lucha contra el TLC?
JER: Voy ha decir algo con franqueza, que espero no se malinterprete. Los colombianos con convicciones democráticas que viven en el exterior siempre se han expresado de muchas maneras contra los horrores de la violencia y las violaciones de los derechos humanos en el país. Pero tengo la impresión de que no han sido igual de activos para hablar de los problemas sociales y económicos de Colombia, que son gravísimos.
Espero que este debate al TLC sirva para interesar a muchos compatriotas en este aspecto de la vida nacional. Porque con franqueza le digo que si toda lucha armada cesara mañana en Colombia, y ojalá así fuera, el país seguiría siendo un infierno para los millones de compatriotas que sufren por la pobreza y la miseria, la falta de salud y educación, etc., etc., etc. Si esto se entiende, estoy seguro de que la enorme creatividad de nuestros compatriotas en el exterior encontrará muchas maneras de contribuir a la lucha contra el «libre comercio» y por la defensa de la soberanía, la producción, el trabajo y la democracia auténtica en Colombia, logros sin los cuales no podrán resolverse los problemas nacionales.

P: Hablando de candidaturas presidenciales, ya hay dos dirigentes del Polo lanzados como precandidatos presidenciales, Petro y Garzón. ¿Cuál será la posición de su grupo al respecto?
JER: Esperamos que Carlos Gaviria presente su nombre al partido como precandidato y que el Polo lo escoja como su candidato. La muchas virtudes de Carlos Gaviria, que constituyen un excelente ejemplo de lo que la izquierda tiene para ofrecerle al país, más el fenómeno político que representa por haber obtenido dos millones seiscientos mil votos en las elecciones, me dice que es nuestro mejor candidato para derrotar –sí, para derrotar– a cualquier nombre que presente el uribismo o cualquiera otra fuerza. De Gaviria resalto también su naturaleza de hombre de partido, es decir, de persona que presenta sus aspiraciones, pero lo hace con la fuerte convicción de que ellas deben ser compatibles con el desarrollo de un fuerte partido de la izquierda democrática, organizado y serio, que apunte a producirle profundas transformaciones a este país. Y Carlos tiene otra virtud que espero sea de todo los del Polo: es un convencido de la importancia de cuidar la unidad del partido, y de cuidarla, como es obvio, sobre la base de respetar el programa y los estatutos que permitieron que la izquierda democrática colombiana se uniera y se convirtiera en opción de triunfo, tal y como lo logró en la alcaldía de Bogotá, donde en torno a Samuel, un candidato del Polo, pudimos unir a muchos bogotanos de otros sectores.
P: ¿Será Robledo candidato presidencial?
JER: Tengo claro que no le sacaré el cuerpo a ninguna responsabilidad que me toque asumir. Pero sería un error de mi parte promover mis aspiraciones –por legítimas que puedan presentarse– en contra de las conveniencias del partido. Yo soy un hombre de partido. Y todo me dice que lo que más le conviene hoy al Polo, y al país, es la candidatura presidencial de Gaviria. Luego aspiro a estar ahí, trabajando duro para que salga adelante.
P: Cada vez que un dirigente del Polo se lanza como precandidato amenaza con salirse del Polo, ¿cree usted que el Polo tendrá un candidato único en el 2010?
JER: Precisemos. Estoy seguro de que cuando Gaviria presente su nombre, no lo hará amenazando con dividir al Polo. Él sabe muy bien la importancia de la unidad del Polo. Es más: su nombre jugó un papel fundamental para que el PDI y Alternativa Democrática le dieran origen al Polo Democrático Alternativo. De otro lado, espero que el Polo tenga un solo candidato en 2010, porque espero que nadie tramite candidaturas contra la unidad del partido ni contra de los estatutos y el programa que le dieron base a su unidad, programa del que se deduce que nuestras propuestas no son compatibles con las de Álvaro Uribe.
Hagamos votos para que no se tramiten aspiraciones tras la infamia de que el Polo no tiene una posición clara frente a la lucha armada y el secuestro, porque sí la tiene, como lo sabemos los polistas, y porque ello les sirve a las fuerzas de la derecha uribista, que quieren un Polo sometido a sus designios o dividido. Para mí es claro que cuando esa derecha nos ataca por lo que No somos, lo hace porque no se atreve a contradecir lo que Sí somos, pues ello los obligaría a defender el régimen socialmente inicuo que destroza a Colombia.
Pero soy optimista en que el Polo se va a mantener unido, y cuente que haremos todo lo que esté a nuestro alcance por mantener esa unidad.
****
Ver más en http://www.moir.org.co/?q=node/523